“En la vida ni se gana ni se
pierde, ni se fracasa ni se triunfa. En la vida se aprende, se crece, se
descubre; se escribe, borra y reescribe; se hila se deshila y se vuelve a
hilar.”
Desde hace un tiempo le estoy dando mucha importancia al cuidado de mis manos, por ser una de las zonas más expuesta y que más mostramos.. Las manos dicen mucho de la persona con lo que lucirlas jóvenes y cuidadas se ha convertido ya en una obsesión.
Un rostro limpio, con unos poros en los que no se acumulan las células
muertas que proceden de la contaminación, restos de maquillaje,
suciedad en general...
He de confesarlo... Cuantas veces he gastado el dinero en una paleta de
sombras simplemente porque me ha gustado uno o dos tonos y he desaprovechado
todo lo demás, otras incluso, (lo confieso) porque me ha maravillado el
packaging...
Lo sé, tengo
este rinconcito un poco abandonado.. no tengo excusas la verdad,
solo decir que a veces la mente necesita momentos de stand by para reiniciarse
y volver.
¿Cómo lleváis la semana? Hoy os quiero hablar de mi rutina corporal. Porque la piel del cuerpo a veces, es la gran olvidada, sobretodo en invierno, ya que al exponerla menos, nos suele dar pereza dedicarle unos cuidados especiales, sinceramente a mi no me ha solido ocurrir nunca, ya que los productos corporales siempre han sido mi gran debilidad.